Sobre mí

Sin ventas no vives

Samuel Martín Coello

Las ventas es el núcleo de cualquier negocio, fíjate bien, esto es casi más importante que el producto. Imagina un producto muy bueno pero que nadie lo compre. Ya sabes, ese producto acabará desapareciendo. Aquí somos claros, nos debemos a las ventas.

No todos los negocios necesitan lo mismo, esto es evidente pero son muchos que no lo tienen claro y quieren copiar al vecino del cuarto, aquel que tiene un cochazo del cual debe todavía 6 años. NO, ese no debe ser tu principal aspiración.

Samuel Martín en un columpio

Siempre estoy dando charlas y ponencias. Continuamente viajando a los lugares más extraordinarios del planeta… igual me columpié un poco

Un chico invisible te enseñará visibilidad

Fui un chico normal en los estudios, normal en los deportes, normal en las relaciones… vamos que si entrabas en Google a ver el careto de una personal normal ahí estaba yo, en top 1.

Pero, ¿quién no se considera normal? Así que en eso de considerarme normal era normal, ¡vaya! ni en la normalidad destacaba.

Mis años en el colegio fueron felices, nada de traumas, nada de bullying, nada de matones que esperan en la puerta del colegio para robarme la paga semanal.

Tendría unos 12 años, cuando mis padres decidieron vivir en casa separadas, ya me entiendes.

Pero ni en eso destacaba, no era el primero que pasaba por eso, ni desde luego que fui el último.

Ese suceso marcó mi vida… ¡¡¡meeeecccc!!!!

Está claro que influyó en mi vida pero si te soy sincero no lo noté. Mi padre vivía en una casa y mi madre en otra, yo pasaba tiempo con ambos, no sé, no veo nada raro en eso.

Mi vida era normal.

Luego pasé al instituto, fui a uno de esos privados en los que los padres creen que los niños están controlados y al final se reproduce exactamente las mismas miserias, estereotipos y problemas que vemos en uno público.

Igual tienes a tus hijos en un colegio o instituto privado, lo único que te garantizan es que vas a tener más exámenes y deberes que en uno público, si esto es lo que buscas, perfecto, si buscas mayor control pues igual también es una buena idea, pero no te creas que va salir con unos valores morales mejores ni nada parecido. Cuidado, en uno público tampoco salen mejores personas.

Perdón me he desviado del tema, vuelvo.

En el instituto privado había mucha gente de mucha pasta, de apellidos importantes, de los de clubes privado y coches de lujo.

Qué guay.

Pues yo no era uno de esos.

Te voy a contar una anécdota de mi invisibilidad.

Mi madre me prometió que si aprobaba todas las asignaturas me regalaba en Reyes lo que quisiera. Hoy en día lo llamarían soborno, mi madre me tendría que enseñar a estudiar y a entender que estudiar forma parte de mi futuro, pero no tenía otras formas de hacerme ver que mis estudios podrían marcar mi vida laboral de la mejor forma. Pobre madre, no se le ocurrió otra cosa que intentar engatuzarme con un regalo.

Sí, ya sé que sabes lo que sucedió.

Pedí una moto.

Mi madre no me vio venir, ella pensaba que le iba a pedir una videoconsola, pero no. Y ahí fue cuando mi cabezonería fue patente, yo no me bajé del burro. Ella me había hecho una promesa y yo había cumplido mi parte del trato, quería mi recompensa.

En Reyes tuve mi Derbi Variant. Una de los ciclomotores más económicos y de más mala calidad que habían. Pero mi madre también había cumplido su palabra.

Algunos de los días iba al insti en mi moto, muchas de esas veces llegaba tarde. A la hora del recreo aparecía y me incorporaba en las dos últimas clases.

Una vez, mi tutora me pidió justificante, solo una vez, justificante que nunca entregué.

En varios años usando el mismo procedimiento no tuve que justificar mis faltas.

Nunca.

Los de apellidos conocidos no se podían permitir ese lujo.

Yo era invisible y ellos no.

Pero lo cierto es nunca me quedó ninguna asignatura para verano, siempre disfruté de las vacaciones sin la agonía de tener que estudiar.

Pasé a la universidad, de decanté por una de esas carreras universitarias invisibles.

  • A ver Samuel, no hay ninguna carrera universitaria invisible. ¿Qué mierdas estás contando?
  • Pues sí que hay carreras invisibles, estas son aquellas que cuando te lanzas al mercado laboral no solucionas ningún problema de forma clara.

Yo hice sociología.

Pero no conozco casi ninguna opción donde a una empresa, pequeña o grande, con trabajadores rubias o trabajadoras con tacones, da igual, no necesitan sociólogos. Sociólogos del mundo, busquen otras alternativas porque de la sociología solo va a vivir una o dos personas de cada promoción.

Como sociología hay otras del estilo, ya las conoces, historia, antropología, ciencias políticas, filosofía…

  • ¿Estás diciendo que los antropólogos no son necesarios?

No, no estoy diciendo eso, pero es cierto que son carreras que se quedan al margen del mercado, en un 99% de las veces.

Y no, no vale el juego de decir yo hice filosofía y soy profesor de instituto. La filosofía no soluciona un problema real en el mercado laboral, que tengas trabajo no significa nada con respeto a una utilidad clara. A no ser que tu trabajo sea aplicar técnicas filosóficas para que una empresa mejore ciertos aspectos y esas técnicas después de aplicarlas mejoran el funcionamiento de la empresa.

Ya tienes una radiografía mía, chico invisible con una carrera invisible.

De esto no soy consiente en ese momento, me doy cuenta de mi situación más adelante, no solemos autoevaluarnos aunque la crisis nos de taponazos en la cabeza una y otra vez.

Conocí el marketing digital casi sin querer. Pero lo cierto es que sí vi su potencialidades y posibilidades desde un primer momento.

Todo mi mochila de conocimiento anterior sirvió para para ver en el marketing digital una opción clara para mejorar cualquier empresa.

Sí, has leído bien, el marketing digital sirve para mejorar cualquier empresa, sea cual sea.

Pues si has llegado aquí solo darte las gracias y ya sabes que la invisibilidad existe pero tu empresa no se puede permitir el lujo de ser invisible.

Debajo tienes lo necesario para contactar conmigo.

Te puedes poner en contacto conmigo en el 676438913

También puedes enviarme un correo electrónico en el samuel@seolajero.com